Hace
unos días, en una clase de marketing de la universidad, nos hablaron de la
historia del patrocinio. En uno de los momentos de la clase, uno de esos pocos
en los que me entero de lo que se está hablando, dieron un pequeño repaso a la
historia del patrocinio en los Juegos Olímpicos. No sé si es porque soy un
fanático del deporte en general y del atletismo y fútbol en particular, pero
presté atención.
Como
tampoco quiero daros una clase magistral (ni puedo ni quiero aburriros) os daré
unas pinceladas. Ya en los primeros juegos modernos, en Atenas 1896, las
grandes empresas se interesaron por patrocinar eventos como unos JJOO. En este
primer caso fue Kodak el patrocinador oficial. Poco después, en Estocolmo 1912,
ya había una partida de “ingresos extraordinarios” en el presupuesto de los
juegos que venía del patrocinio, en este caso de Radiola.
Los
cambios más importantes se dan en Berlin 1936, primeros juegos emitidos por TV;
y en Roma 1960, año en el que se da la primera experiencia de patrocinio
propiamente dicha. Es a partir de entonces cuando se patrocinan y publicitan
los juegos tal y como lo podemos ver hoy.
Podría
contaros mucho más, pero como he dicho antes, no quiero aburriros. Con esto más
o menos podéis entender el desarrollo que tuvo el patrocinio deportivo en su
momento.